
La desesperación, el miedo, los traumas de la infancia, el amor paterno mezclándose con la sangre que se va por el resumidero de la bañera.
Esteban, Enrique, Alberto, Adán, todos ellos me persiguen furiosamente por los pasillos de la noche, conocen mi nombre, responden antes de que yo pregunte.
Soy otros y olvide como era yo. ¿Soy tierno, patético, triste, sentimental?
Ladra el perro con rabia, huele mi miedo, transpiro miedo, me ahogare con mi saliva y nadie vendrá a socorrerme.
¿Es que siempre se esta solo?
En el vientre de mi madre no había mucho, agua, oscuridad. Crecía mi cuerpo a placer, me alimentaba de ella como un parásito, soy hombre y no tengo ganas de ver que hay más allá de esta bolsa. Pero estaba solo, asfixiándome con el cordón umbilical.
Cuando muera, supongo, será igual. Me verán caer, sentirán que mi corazón se detiene, verán mi cuerpo desvanecerse como neblina en enero. Pero nadie me acompañara en la muerte, nadie vera a mi lado cerrarse el telón. No aplaudirán, solo lloraran y las lágrimas ajenas no me resucitaran.
Soy el actor secundario de mi propia historia. Hay un Juan que se desviste sin pudor, otro que se juzga con rencor. ¿Quién soy yo? ¿Cuál de todas las imágenes de mí, que habitan en los demás, soy realmente yo?
¿Será que vivimos para agradar a los demás?
No eres lo que esperaba, resultaste diferente, no eres tú, soy yo que no te merece, me gusta como besas, lindos ojos, que bien lo haces, me decepcionas una vez mas, se muere la confianza, nunca dejes de escribir, siempre dices lo mismo. Todo entra por mis oídos y lo digiere el corazón. Que se reviente de una vez o que deje de quejarse.
¿Vivimos para que la gente nos inmortalice en el recuerdo?
Cuando mi abuela murió, nos reunimos en su casa, hablamos de lo buena que era, de la madre, de la abuela. ¿Era ella realmente de quien nos acordábamos? Mis recuerdos la buscan desesperadamente, pero de nada sirve, sus cenizas bajo tierra son la mejor descripción que puedo tener.
No quiero morir ahora, porque lo deseo tanto que si llega me decepcionaré del pequeño parpadeo que es morir. ¿Me recordaran como soy yo realmente? Todos tienen una concepción diferente de mi y talvez en ninguna me encuentre realmente yo.
Quiero embriagarme y ahogarme con mi propio vomito. Quiero volverte a tocar, que me abraces para sentirme real.
Soy el espejismo, el oasis en tu vida desértica. Y eso no te sirve de nada.
Llorar, mojar la tierra con dolor y amor. Que fecunde mi tristeza esta tierra salada y que de ella nazca un árbol que nunca de sombra.
La infancia feliz, ¿realmente lo fue? Mi madre joven con cara de tristeza, mi padre joven mirándome con odio, el hermano mayor sirviendo de mal ejemplo.
No soy lo que esperas, porque dentro de mí hay más de lo que puedes imaginar. Y eso de nada te sirve.
Voy a crucificarme, auto flagelarme, dar amor al prójimo. Sentarme a comer con las prostitutas, con el ladrón, con el hijo de puta que violo a esa niña. Todos somos hijos del mismo Dios. Y me revienta tanto su justicia divina. Blasfemo y pido perdón. ¿Que clase de hombre sin palabra soy?
Un ángel negro me abraza cada que voy a dormir, mis labios saben a sangre, mis manos acarician torpemente mi alma. ¿Tengo un alma? Lo creo así para sentirme diferente al perro, a la rata, al cuervo. Bailare con mi alma toda la noche hasta que se desnude frente a todos, hasta que deje de ponerse la playera cada que tiene sexo.
Te extraño como el mar extraña mi naufragio, como la arena mis pies que dejan huella en su espalda, como se extraña al invierno en un día soleado. Y de nada te sirve mi amor poquitero.
En la luna estaban mis ojos que te miraban morbosos, en las estrellas guardaba mis sueños sin ti y solo contaba el futuro a tu lado para que huyeras de mí.
¿Será que la eternidad me aterra tanto, que tenia que inventar que la deseaba?
Me estoy muriendo, corazón, como tú, como todos, como lo vengo haciendo desde que me separaron del corazón de mi madre.
Entre tus piernas descansa el hubiera, mi lengua impaciente separa los sabores, mi mano intenta hacer poesía. Y de nada te sirven las palabras.
Ámame otra noche nada mas, otro amanecer, llora en mi pecho, hazte pequeña.
Dime al oído la verdad, para seguir mintiéndoles.
Esteban, Adán, me persiguen por los pasillos de la noche y si me dejo atrapar, me podría devorar.
¿Quién soy? Soy el Juan que habita en cada una de las personas que me conocen y a veces soy otro. Y eso no les sirve de nada.
Hoy Es Todavia
Publicado por Juanio Pan Duro en 11:36 4 comentarios
Soy Mi Propio Hechizo
Se levanta mi alma a las cuatro de la mañana, va a la cocina, tira unos platos que me rehúso a lavar y después toma un poco de agua fresca para soportar el calor.
Yo la miro desde mi cama, con algo de nostalgia, de tristeza, pues. La pobre tiene días sin poder dormir; platica con los gatos, espanta los fantasmas, se ríe a carcajadas de mi vecina que a las diez u once de la noche se esconde con su novio para besarse, tocarse, adivinarse en la oscuridad.
Yo la escucho reírse y adivino que esta furiosa, dolida, tremendamente lastimada. La pobre, hace días que la extraña. Se llamaba… no se, olvide su nombre en algún cajón, en alguna foto. Su nombre no es el problema, el problema es que mi alma sigue necia, esperando nada.
Ayer sin ir más lejos, mientras yo meditaba sobre el problema de existir y tener un alma, si es bueno rasurarse casi a diario, llegó agitada, llorando. Le pregunté que le pasaba y la pobre solo decía que le dolía mi cuerpo, mi resignación, mi indiferencia, mi rencor.
Yo le intenté explicar que el amor es así, que un día se esta en el cielo pero somos seres terrestres que irremediablemente tienen que caer, ceder a la gravedad. Que tenía que acostumbrarse a caer y levantarse.
Se calma un poco pero después su llanto comienza de nuevo y hace que me duela el corazón, que me sienta triste. De nuevo le explico que no debemos ser así, que el amor es río y como río tiene que fluir, ser libre. Dejar que se nos escape de la mano para poder aprender, beber.
Se enoja más y me dice que pare con tanta mierda de metáforas, que necesita un beso, un abrazo, otra voz diferente a la mía. Que le asfixia mi calma existencial, que le molestan mis ojos tristes, mi sonrisa a medias.
Me quedo en silencio esperando que mi alma vuelva de su viaje espiritual, estoy triste esperando que vuelva a ser la misma alma de antes.Libre, tocando el viento con mis manos, volando lejos de aquí, juntos.
Se acuesta mi alma sobre mi pecho, me dice buenas noches y dentro de mi la metamorfosis comienza…soy el aire, un sueño, deseo. Soy estas letras que se cuelan por tus huesos.
Publicado por Juanio Pan Duro en 22:08 3 comentarios
Querido Lector
I
He recolectado mis miedos, las palabras exactas que logran colarse por entre la falda, la mirada perdida y las fotografías que atan mi vida al recuerdo. Ya estoy listo para saltar cuando el barco comience a hundirse; ya no puedo ser héroe ni mártir, el papel de la bondad me ciñe el alma. Quiero mirarlos gritar y amar al hermano lobo mientras me muerde la yugular.
Tengo al diablo tatuado en la espalda, tengo mis demonios adentro jugando a ser humanos, espantapájaros, seducción, lascivia. He vendido el paraíso por el remedio casero al mal de ojo.
Rasgo mi vientre y de las entrañas vuelan aves negras asustadas, suicidas se estrellan con furia contra los muros que va construyendo el rencor. Y el espanto agudiza la noche.
Tengo el invierno en mi pecho, enero en las pupilas, diciembre entre las piernas, el frio congelando la sangre, Febrero en la esperanza.
Voy a dejar que mi cuerpo se una a este océano indiferente de gente chocando contra el viento.
Yo sigo en mi norte, volviendo de la muerte, presumiendo que vivo.
II
Hazme caso, los fantasmas han abandonado la esperanza, lo se yo que debajo de mi cama habita uno. Lo se yo que de morirme vengo.
Huelen a miedo pero no saben de miedos. Caminan entre las sombras, se esconden en el farol de la calle empedrada, tienen rostros conocidos. Aquel se parece a mi abuela, este a mí.
Ya te lo he dicho, es la retención del dolor por la sin razón de ser mártir, es el odio, la sangre y el desprecio jugando a llevarse bien... La vida en pausa por miedo al mañana, el mismo grito agudo de dolor que rasga las paredes, pero no sirve de nada.
Somos los fantasmas de la vida, viviendo sin remedio, muriendo de nuevo.
Yo me quedo amándote, con este dulce olor a muerte.
III
Yo los quiero, como quiero a mis manos, como quiero al espejo, como amo mis pasos.
No importa ya, el espantapájaros ha dejado su triste labor de ser el espanto.
Hasta aquí me han traído mis pasos y no me arrepiento de lo que he dejado.
Atrás queda el desierto, las mentiras, el duelo eterno, la tristeza que no sana.
No se traguen mis palabras, mastiquen mi corazón. Es pan salado, miel amarga, vinagre, oración sin Dios.
No me hablen de la tristeza, que mi corazón solo quiere descansar, cerrar los parpados antes de explotar. Es de noche y mi alma se recuesta sobre mis huesos.
Todos duerme…no les regalo mis palabras, porque es mi carne, mi sangre, mis entrañas.
Para dar debo pertenecerme.
Yo los quiero como quiero a mis huesos.
(Querido Lector cumplo con avisarles que están vivos, que son los sobrevivientes…vivan pues, que la muerte espera en la siguiente esquina)
Publicado por Juanio Pan Duro en 2:04 3 comentarios
Somos La Evidencia
I
-chingado, fallo de nuevo el despertador y sonó una hora antes- dice como cada mañana.
Olvida que siempre pone el despertador una hora antes por si se ofrece.
Se sienta en la orilla de la cama, mira por la ventana, a veces piensa cosas interesantes.
Como aquella vez que elaboro un tratado en el que explicaba las razones por las cueles es relajante mirar al prójimo mas jodido como terapia personal para soportar la realidad asfixiante y aburrida… o esa vez que discutía si era mejor ver salir el sol o mirar como se esconde tras las montañas… o si se dice sustancia o substancia, dióxido o bióxido y si es correcto decir “tomar un taxi”… si se acepta ya decir, gentes…la diferencia entre punto y como y punto y seguido… si terminator 2 era la prueba fiel de que segundas partes no siempre son malas.
-déjate de pendejadas, las siete de la mañana y pensando idioteces- se recriminara por pensar cosas como si el agua fría es realmente una forma segura de despertarse por completo o si es mejor la técnica de tomar café y si el negro le ayuda a disimular los kilos de mas.
-Estoy solo, francamente solo, pero no es la soledad lo que me entristece… no tengo para dos camiones, tendré que caminar mas para solo tomar un camión… me duele la garganta, lleva meses doliéndome… ¿por que no tengo ganas de levantarme, de sonreír, de decir buenos días?…estoy vivo y eso es lo mejor, pero lo desvalorizo con argumentos estupidos como: para que vivir si no esta ella…hace calor y no sale bien el agua de la regadera… debería llamarla, puede que aun piense en mi… caminar dos kilómetros con este calor… ¿será que solo somos seres rutinarios, temerosos de romper esa rutina porque no sabemos que hay mas allá de este simple hacer lo que todos esperan que hagamos?…-miles de ideas entre cortadas surgen y crean una masa emocional que se despabila a las 7:31, cuando opta por el agua fría y no por el café.
II
Juan estornuda, tose y se sacude la nariz, mira el despertador, que le regalaron la navidad ante pasada. Regalo que por cierto le sorprendió de sobre manera; en primer lugar porque ¿Quién carajos regala un despertador en navidad? Y en segundo lugar y no menos importante, porque tenia Radio y esto ponía fin al odioso sonido que emitía su, ahora, antiguo y candidato potencial a la basura, despertador.
-Las 8:30, ahora entiendo por que pongo una hora antes el despertador, hago todo con tanta calma que pareciera por instantes que lo hago sin la fuerza de gravedad.- dice, mientras en la radio dan la lista de nuevos ejecutados, policías muertos y algún funcionario de gobierno que sufrió de nuevo un atentado.
-¿Tendré que acostumbrarme a vivir así? Narcotráfico, muerte, pobreza y solo puedo regalarle al mundo mi nudo en el estomago.- reflexiona o mas bien hace como que reflexiona.
La pobreza se soluciona con programas sociales eficientes, con una distribución equitativa de las riquezas del país, con trabajo y salarios justos. El narcotráfico se vence dejando de ser consumidores.
-¿Será que ser mortal me tiene muerto de miedo? Los humanos somos frágiles, reemplazables, desechables, egoístas, mentirosos. Necesitamos del prójimo para no sentirnos solos y ponemos nombres como amigo, hermano, novia, esposa pero al final estas relaciones solo son el resultado de ese miedo a la soledad. Argumentamos e inventamos que somos más que el perro, que la rata. Que tenemos un alma, que amamos, que sentimos compasión, pero el único sentimiento semejante al amor solo son esas ganas de nosotros estar bien a pesar de los demás.
¿Será que la promesa de la muerte me tiene viviendo desesperadamente? Se que moriré y tal vez permanezca en la memoria de alguien. ¿Entonces permanezco eterno en los demás? Mi cuerpo se termina, servirá de abono para la tierra. ¿Pero, yo, Juan, el que camino por aquí, permanecerá a pesar de mi?- se lo dice en voz alta mientras mira el espejo y sabe que tiene que dejar de hacer tantas preguntas a la hora de rasurarse pues de nuevo se volvió a cortar y este dolor si es real.
Publicado por Juanio Pan Duro en 16:58 2 comentarios
Solo Soy A Ratos.
Llenarse el alma de cosas materiales, alimentar el cuerpo de palabras y metáforas que indigestan, vender el orgullo por la cura al dolor de muelas.
Ser la mentira piadosa del mundo misericordioso. La poesía que incendia tus entrañas y que jamás podrás recitar. La dulce tentación de amar, la ternura inservible con tintes de pasión.
Oscuridad sin miedo. Le canto al tiempo su tonta canción.
Tus manos que no son tuyas ni de nadie, acarician la soledad de la noche
Invitación abierta si escuchas lo que mis ojos te dictan,
Fantasma miedoso escondido en las sombras,
Lagrimas de utilería, ríos de ficción que mueren en mis venas,
Soy la sensación de vacío en tu estomago, las ganas inexplicables de llorar, el tono negro en tu mundo de color.
Caminas por la bendita ciudad esperando que la muerte te alcance en la esquina. Esperas el camión de las nueve buscando que la luna se caiga encima.
Vives de pan y agua para sentirte santo, perdonas al que te insulta, agachas la cabeza al que te mira con desden y al llegar la madrugada tocas a tu mujer con tanto odio que los ángeles que te acompañan se espantan de las cosas que habitan en la noche.
Habría que escarbar en el corazón y rescatar lo mejor de mí.
Publicado por Juanio Pan Duro en 13:51 3 comentarios
Bienvenida
Bienvenida
Ven, pasa, son mis ideas crucificadas en la hoja de papel que no dice mucho.
Te relato el cuento del niño sin sonrisa, de la mujer sin labios.
Vamos, quédate un poco, trágate mi carne, bebe de mis venas. Son estas mis acciones de buen samaritano, de pseudo poeta muerto.
Ven, siéntate sobre mis huesos, déjame contarte como es el mundo tras mis ojos.
Te regalo las ideas, el sentimentalismo infantil que me nace en la madrugada.
Súbete a esta nube emocional y quédate con lo que mas te sirva.
Yo soy toda bondad, llévame, llévame.
Vendido del diablo, hijo de Dios. Toma nota y muerde mi corazón.
(les dejo dos textos que seleccione al azar, se los comparto como parte de mi bienvenida)
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Buen Samaritano
No sé, la noche es el mismo manto negro, el mismo cielo opaco de estrellas inútiles.
Un gemido, lascivia incontenible en el ambiente, morbo en un cabaret de mala muerte, borrachos y serenatas, santos y prostitutas.
Que vengan a mí los pecadores, las mujeres que no pueden ser de nadie y son de todos, que se entregan fáciles a la palabra incendiaria, a la promesa de amor, a las poses baratas de hombres estúpidos que juegan al Don Juan, las que aman para no sentirse sucias.
Que vengan a mí los asesinos en el nombre de la ley, los que lanzan la piedra sin importarles un carajo la conciencia, los que odian sin medida, que tragan saliva, que escupen sangre podrida.
Que vengan a mi los que se entregan prematuros, que se quedan sin costillas, que mueren en la cama y resucitan en el vientre de una mujer que no pide nombres, números telefónicos, que no pide eternidad.
Que me cuenten de sus penas, a mí, que soy sordo.
Ríete de mi, tira a la basura lo que digo, ódiame, ignórame, sacúdeme en tus piernas.
Da gusto ver como las cosas te salen siempre bien, como hablas y todos aplauden.
Como te pudres lentamente y yo sonrió al verte caer.
Estatuas De Sal
Ahora vas a venir a reclamar tu cuerpo desnudo.
Vas a reclamar todos mis pensamientos obscenos y dirás “Dios te perdone”.
Ahora pedirás mis sueños de colores y uno a uno los tiraras a la basura.
Me reclamaras mis deseos mas prohibidos, tu cartografía corporal.
No recordaras como eras antes de mí y enojada preguntaras por ti.
Caminaras desangrada, angustiada, gritando auxilio. Pero nadie te ayudara.
Vas a sentir el cuerpo ardiendo, las venas buscando reventarse.
Lloraras, lo juro, lloraras.
Congelare el tiempo, dibujare letra por letra cada rincón de tu piel.
Me meteré en la noche para no dejarte salir.
Me pedirás el alma que sin querer hace mucho vendiste al diablo
¿La carne es pecado para el que olvida amar?
Seré penitencia y dirás no más.
Sonreirás al sol hasta quedarte cegada.
Las cortinas no llenaran de sombras la luz que tu cuerpo irradiara sobre la cama.
Voy amarte hasta las seis de la mañana, no más.
Vas a venir a reclamar tu cuerpo desnudo
Y yo te daré mi corazón lleno de vacío.
¿Que hago yo con estos pedacitos de eternidad que dejaste empeñada?
Publicado por Juanio Pan Duro en 11:50 4 comentarios

