Hoy Es Todavia

miércoles, 30 de julio de 2008




La desesperación, el miedo, los traumas de la infancia, el amor paterno mezclándose con la sangre que se va por el resumidero de la bañera.
Esteban, Enrique, Alberto, Adán, todos ellos me persiguen furiosamente por los pasillos de la noche, conocen mi nombre, responden antes de que yo pregunte.
Soy otros y olvide como era yo. ¿Soy tierno, patético, triste, sentimental?
Ladra el perro con rabia, huele mi miedo, transpiro miedo, me ahogare con mi saliva y nadie vendrá a socorrerme.
¿Es que siempre se esta solo?
En el vientre de mi madre no había mucho, agua, oscuridad. Crecía mi cuerpo a placer, me alimentaba de ella como un parásito, soy hombre y no tengo ganas de ver que hay más allá de esta bolsa. Pero estaba solo, asfixiándome con el cordón umbilical.
Cuando muera, supongo, será igual. Me verán caer, sentirán que mi corazón se detiene, verán mi cuerpo desvanecerse como neblina en enero. Pero nadie me acompañara en la muerte, nadie vera a mi lado cerrarse el telón. No aplaudirán, solo lloraran y las lágrimas ajenas no me resucitaran.
Soy el actor secundario de mi propia historia. Hay un Juan que se desviste sin pudor, otro que se juzga con rencor. ¿Quién soy yo? ¿Cuál de todas las imágenes de mí, que habitan en los demás, soy realmente yo?
¿Será que vivimos para agradar a los demás?
No eres lo que esperaba, resultaste diferente, no eres tú, soy yo que no te merece, me gusta como besas, lindos ojos, que bien lo haces, me decepcionas una vez mas, se muere la confianza, nunca dejes de escribir, siempre dices lo mismo. Todo entra por mis oídos y lo digiere el corazón. Que se reviente de una vez o que deje de quejarse.
¿Vivimos para que la gente nos inmortalice en el recuerdo?
Cuando mi abuela murió, nos reunimos en su casa, hablamos de lo buena que era, de la madre, de la abuela. ¿Era ella realmente de quien nos acordábamos? Mis recuerdos la buscan desesperadamente, pero de nada sirve, sus cenizas bajo tierra son la mejor descripción que puedo tener.
No quiero morir ahora, porque lo deseo tanto que si llega me decepcionaré del pequeño parpadeo que es morir. ¿Me recordaran como soy yo realmente? Todos tienen una concepción diferente de mi y talvez en ninguna me encuentre realmente yo.
Quiero embriagarme y ahogarme con mi propio vomito. Quiero volverte a tocar, que me abraces para sentirme real.
Soy el espejismo, el oasis en tu vida desértica. Y eso no te sirve de nada.
Llorar, mojar la tierra con dolor y amor. Que fecunde mi tristeza esta tierra salada y que de ella nazca un árbol que nunca de sombra.
La infancia feliz, ¿realmente lo fue? Mi madre joven con cara de tristeza, mi padre joven mirándome con odio, el hermano mayor sirviendo de mal ejemplo.
No soy lo que esperas, porque dentro de mí hay más de lo que puedes imaginar. Y eso de nada te sirve.
Voy a crucificarme, auto flagelarme, dar amor al prójimo. Sentarme a comer con las prostitutas, con el ladrón, con el hijo de puta que violo a esa niña. Todos somos hijos del mismo Dios. Y me revienta tanto su justicia divina. Blasfemo y pido perdón. ¿Que clase de hombre sin palabra soy?
Un ángel negro me abraza cada que voy a dormir, mis labios saben a sangre, mis manos acarician torpemente mi alma. ¿Tengo un alma? Lo creo así para sentirme diferente al perro, a la rata, al cuervo. Bailare con mi alma toda la noche hasta que se desnude frente a todos, hasta que deje de ponerse la playera cada que tiene sexo.
Te extraño como el mar extraña mi naufragio, como la arena mis pies que dejan huella en su espalda, como se extraña al invierno en un día soleado. Y de nada te sirve mi amor poquitero.
En la luna estaban mis ojos que te miraban morbosos, en las estrellas guardaba mis sueños sin ti y solo contaba el futuro a tu lado para que huyeras de mí.
¿Será que la eternidad me aterra tanto, que tenia que inventar que la deseaba?
Me estoy muriendo, corazón, como tú, como todos, como lo vengo haciendo desde que me separaron del corazón de mi madre.
Entre tus piernas descansa el hubiera, mi lengua impaciente separa los sabores, mi mano intenta hacer poesía. Y de nada te sirven las palabras.
Ámame otra noche nada mas, otro amanecer, llora en mi pecho, hazte pequeña.
Dime al oído la verdad, para seguir mintiéndoles.
Esteban, Adán, me persiguen por los pasillos de la noche y si me dejo atrapar, me podría devorar.
¿Quién soy? Soy el Juan que habita en cada una de las personas que me conocen y a veces soy otro. Y eso no les sirve de nada.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

hola
hay imagenes con madre, pero se siente mucha tristeza
que es lo que te falta?
bueno los mejores escritos o momentos inolvidables los produce otro estado que no es la felicidad propiamente por que no son tan efimeros...
saludos

pave dijo...

!Deja, deja a mi alma de mentira vivir¡ CBaudelaire

Eaaa juaniooo
me ha gustado. Y como dicee esther siempre tristeandoo tuu, mal, muy mal.

Cuideseee

firmame
sólo espro tu fima y subo algo nuevoo, pro reporatatee!

Lolitajáquez dijo...

son muchos los suspiros, algo crueles (por cierto).

Lolitajáquez dijo...

ajas_90@hotmail.com